Carlos IV de España y el principio del fin imperial


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Carlos IV de España.

Carlos IV de España también fue llamado “el Cazador” (Portici, 11 de noviembre de 1748-Nápoles, 19 de enero de 1819). De Carlos IV se puede decir mucho, pero nada bueno. El sobrenombre de “el Cazador” es apropiado, pero debería serlo más el de “Cazador cazado”, por lo que sucedió con su propio hijo Fernando VII.
Las intrigas entre familiares con opciones de gobernar eran frecuentes en las familias reales y en el caso de los Borbones no eran menos, habiendo Carlos IV conspirado contra su propio padre Carlos III, el que le dio su perdón.

Carlos IV era un apersona tímida, irresoluble y con falta de determinación. El Rey no tenía dotes para poder gobernar un reino como España, algo que solía pasar a muchos gobernantes absolutos. La poca personalidad de Carlos lo convirtió en un instrumento pasivo de la voluntad de la Reina María Luisa de Parma. A su vez, María Luisa tampoco era un persona con capacidades para el gobierno, si bien se dejaba llevar por su vida llena de lujurias y de intrigas propias de una persona liviana. La falta de liderazgo de ambos dejaba el reino en manos de los peores elementos posibles, situando al Rey como un mero adjudicador de puestos.

María Luisa de Parma

Posesión y estabilidad.

Carlos IV toma posesión de su trono el 14 de diciembre de 1788, con la edad de 40 años. Esa larga espera llena de conspiraciones para hacerse con el trono, se le hizo eterna. Sus poderes eran inmensos, los propios de la monarquía absoluta, que abarcaban todos los ámbitos del Estado; Juez, legislador y gobernante. Hereda de su padre un gran imperio colonial, que es la joya de la corona, siendo España la que controlase totalmente el monopolio comercial sobre dichos territorios.

El comienzo del reinado fue una prolongación de las políticas que ya venían de la época de su padre Carlos III, sin demasiados cambios de rumbo, siempre buscando la estabilidad y el continuismo, no por alguna idea política, sino por una falta de habilidades del propio Rey.

España era un de las potencias europeas con más territorios de ultramar, como ya hemos dicho tenía el monopolio comercial con todas sus colonias, que aportaban grandes cantidades de materias primas a buen precio para la urbe. El reino que heredó Carlos IV disfrutaba de una cierta paz social para la época, en el que nadie se mostraba contrario a un gobierno absoluto, resultando fácilmente gobernable. La actividad industrial era muy escasa. Prácticamente la totalidad del país vivía del campo, que dependiendo de las cosechas, colmaba las necesidades básicas de sus habitantes.

Las labores de gobierno real decaían sobre el conde de Floridablanca, confirmado en su cargo de primer Secretario de Estado y del Despacho por Carlos IV.

Las dificultades del gobierno, o el mal gobierno de Godoy.

Los acontecimientos que se estaban sucediendo en la vecina Francia comenzaron a ser preocupantes para Carlos IV. La Revolución francesa había hecho que el rey Luis XVI aceptase la nueva Constitución francesa, y poco tiempo después fue encarcelado con su familia. Carlos quiso dar un giro a sus políticas hacia Francia, nombrando al Conde de Aranda en el cargo de Secretario de Estado, mientras mantenía todos los honores a Floridablanca y con la excusa de su avanzada edad lo relevó del cargo.

El Conde de Aranda era una persona con contactos en Francia, hablaba el idioma y era un hombre mucho más conciliador con el país vecino.

Las circunstancias volvieron a cambiar en poco tiempo, la radicalización de la Revolución francesa en pleno 1792 y el encarcelamiento de Luis XVI, obligaron así a Carlos a tomar medias desesperadas, aunque conociendo sus dotes de mando sabremos que no eran las mejores decisiones.

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Manuel Godoy

El rey Carlos nombra a Manuel de Godoy como Secretario de Estado el 15 de noviembre de 1792, sucediendo así al Conde de Aranda. Este nombramiento pone en contra a toda la opinión formada del país del propio Rey, ya que Godoy no era un persona apta para el cargo.

Manuel de Godoy tuvo un rápido ascenso como valido de Carlos IV, aunque realmente era favorito de la reina María Luisa, que confiaba plenamente en él. Solamente en ocho años había ascendido desde la Guardia de Corps a Secretario de Estado. Los honores que había llegado a tener Godoy no representaban para nada su mediocridad, poniendo así en peligro el gobierno del país ante una delicada situación internacional.

Los intentos de Godoy por salvar de la guillotina a Luis XVI fueron inútiles, incluso intentó comprar el voto de varios representantes de la Asamblea Nacional con el objetivo de evitar su sentencia de muerte. Una vez muerto Luis XVI en el 21 de enero de 1793 la guerra entre España y Francia era inevitable.

España había mantenido su neutralidad después de que las los gobiernos absolutistas europeos declarasen la guerra a Francia por el derrocamiento de la monarquía. España no estaba preparada para una guerra, ni militar, ni económicamente, eso era suficiente argumento como para mantenerse al margen de la contienda europea. Toda esta neutralidad terminó el mismo día en el que Luis XVI era guillotinado. España entró en la coalición europea contra Francia. Un error a vista del Conde de Aranda, que no entendía que beneficios se podrían ganar en esa guerra, salvo la restauración de la monarquía Borbonica en Francia.

España no solo perdió la guerra contra Francia (1793 – 1795), ademas parte de la isla La Española y una cantidad enorme de dinero que no tenía. Godoy ganó el titulo de Príncipe de la Paz, llevándose la gloria del tratado de paz de Basilea en 1795. El reino terminó tan agotado económicamente que se vio obligado a una gran desamortización, la de Godoy claro.

Otro gran “éxito” del gobierno Godoy tuvo lugar al finalizar el conflicto con Francia, en 1796 España firmaba el tratado de San Ildefonso, por el que se aliaba con Francia para hacer frente a su enemigo comercial en el Atlántico, la Inglaterra que dominaba los mares. Desastre militar y desastre económico total fueron los resultados del consiguiente enfrentamiento bélico con Inglaterra.

La caída de Godoy en 1798 fue el desenlace de todas estas terribles decisiones de gobierno, que llevaron a la potencia imperial española, a la más grande las crisis que nunca había conocido.

La Hacienda publica estaba completamente en bancarrota después de tal sucesión de conflictos bélicos, un regalo de la mala gestión de Godoy y de su rey Carlos. Esta posición deteriorada de España en el marco europeo fue el principio del fin de España como potencia, así lo vemos los años posteriores hasta la actualidad. 

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Napoleón y su control de España, Carlos IV vuelve a ser secundario.

Aunque parezca mentira, Manuel de Godoy volvió al poder con renovados ánimos y la intención de seguir destruyendo la ya escasa imagen de España. En 1800 fue nombrado nuevamente Secretario de Estado por presiones de Napoleón a Carlos IV. Este nombramiento buscaba la alianza entre Francia y España en contra de Inglaterra. El ejército francés necesitaba la flota española para plantear un desembarco en Inglaterra.

Justo antes de la “gran” invasión de Inglaterra, Godoy buscó la ocupación de Portugal para así controlar el fondeo de buques ingleses en sus puertos, algo que consiguió con la ocupación de Olivenza en 1801, por la que forzaba al país luso a cerrar sus puertos. Este  episodio debió ser la única empresa que Godoy consiguió terminar con éxito en sus años de gobierno.

La gran derrota de la armada Española y Francesa en Trafalgar (1805) frente a la escuadra inglesa fue el detonante del cambio de estrategia de Napoleón frente a Inglaterra, el bloqueo continental era la mejor opción después del fracaso de la invasión. Para conseguir ese bloqueo total, era necesario tomar el control de Portugal, algo que se decidió en 1807 cuando se  firmó el Tratado de Fontainebleau, en el cual se diseñaba el reparto del vecino luso de España.

Las tropas francesas entran en España el 18 de octubre de 1807 viajando a buena marcha hacia la frontera portuguesa, el problema es que los planes de Napoleón no eran los pactados con Godoy, sino hacerse con grandes territorios al norte de España y terminar con el reinado de Carlos IV a favor de su hermano José.

En el año 1808 fue el momento de mayor oposición al gobierno de Godoy, entonces surge la figura de Fernando, sucesor en el trono, quien tras dos intentos consiguió levantar a la plebe en el Motín de Aranjuez (17 y el 19 de marzo de 1808), donde sus padres hacían descanso en su viaje para salir del país,obligando a su padre a abdicar en su favor. Ese fue por fin el final del mal gobierno de Godoy.

Napoleón recelaba de esa maniobra de Fernando y convocó a hijo y padre en Bayona, presionando a ambos para que el trono fuera restituido en la persona de Carlos, algo que había planeado de antemano para que el rey de España cediese su trono en el hermano del emperador francés. El acuerdo fue definitivo el 6 de mayo de 1808.

Exilio y olvido

Carlos fue acogido por Napoleón en el  palacio de Compiègne, al norte de París. Después de un periplo por Niza y Marsella, buscando el alivio a su enfermedad de gota, terminó siendo enviado por Napoleón al palacio Borghese de Roma, en el verano de 1812.

En 1814 totalmente arruinado se traslada al palacio Barberini, también en Roma, donde vive de la pensión de su hijo Fernando ya restituido como rey, aunque no quiso que sus padres volvieran a España.

En enero de 1819 muere días después que su mujer María Luisa de Borbón-Parma.

Un final gris para un rey gris, es la vida de una persona que no se ocupó de sus responsabilidades de gobierno en ningún momento. El delegar las labores de gobierno en manos de personas mediocres como Godoy, fue algo que España no olvidaría nunca, es la semilla y el origen del desastre español que continuaría por todo el siglo XIX.

Aportes de interés:

Historia de Carlos IV. Andrés Muriel ´1893


“Canta, América yá, pues proclamando al Quarto Carlos vés en este día.”  Manuel Antonio Valdés 1789

 

Politicos de Antano : historia anecdotica y secreta de la Corte de Carlos IV, Ildefonso Antonio Bermejo 1894

 

 

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